26 febrero 2014

Indigestión - Autogestión

Indigestión.
Hoy los músicos no sufren, surfean.
En tiempos de vacíos, sinsentidos, modas, industrias culturales y otras posmodernidades, nada sufre. Nadie sufre. Todo es fiesta, todo es alegría... bachata, dubstep, jazz o lo que sea. Todo es alegría y descontrol. Solamente se consume, se come, se toma: lo conceptual, lo comercial, lo académico, lo incidental... todo es empaquetado. Hasta lo nativo y folklórico se embolsa y conserva; con aditivos y colorantes. Todo es maquillaje y pillaje.

Autogestión.
Para mí no hay ningún placer en lo superficial. Lo mío es una búsqueda, lo mío es bucear. Lamentablemente no me da el aire para estar tanto tiempo bajo la superficie... por ahora.
La guitarra no es para mí una tabla con la cuál deslizarme sobre las ondas sonoras.
Este mar del sonido que es la música me inunda, me ahoga por momentos; pero viajo en ella, vivo en ella, soy en ella.
Hay que entender que no todos lo músicos estamos de vacaciones en el mar de la música. No todos los músicos tenemos yates de gear (equipamiento), ni estamos en las playas más arenosas y turísticas...
Como si fueramos pescadores repararamos redes, parchamos filtraciones y remamos, y remamos.
En otras palabras, trabajamos. No es pesca deportiva. No somos empleados del mes. Nunca. Somos libres, autónomos y autogestionamos nuestros recursos. El problema es que somos pocos.

La única salida es que el melómano, el que ama la música, deje de comer pescado podrido o atún enlatado... cómprele de primera mano al productor, a aquel que lucha por la autogestión.


   

19 junio 2013

Contra Molinos de viento...?


Un Quijote hecho y derecho arremete contra el molino de viento.
Yo arremeto contra el viento que mueve al molino.
No tiene lógica el viento. No tiene argumento... sin embargo mueve el aparato.
¿Es que hay algo más que moviliza a las personas que el interés y la conveniencia?

¿Cuál es el viento que mueve las aspas del sistema?
¿Cuál es la brisa que impulsa la producción?

Cuando un huracán arranca tu molino, tu perspectiva cambia.
No luchamos contra los "molinos" que muelen el pan de lo que pensamos; sino contra el viento que hace girar nuestras estructuras cognitivas.




08 mayo 2013

El libro no salva.

Un conjunto de letras espera en la oscuridad... vacías, frías, muertas. Son títeres, marionetas del pensamiento: Herramientas en una caja.

Un bote. Una bici... cualquier medio de transporte traccionado a sangre.
Una casa vacía. Un plato de comida en una mesa. Una frazada sobre la cama.
¿Qué sentido tienen sin una persona?

Quiero viajar. Quiero comer. Quiero descansar. Quiero un hogar. Entonces busco herramientas para lograrlo. Yo soy el que le da sentido al libro. El libro es para mí, no yo para el libro. El libro está por debajo de mi, en autoridad y en sentido. Jesucristo dio su vida por mi, no para aparecer en un libro. A Él no le interesa lo que diga el libro, le interesa lo que yo digo. El me habla y espera que yo le responda, no que le repita lo que dice el libro...

¿Cómo puede salvarse una persona que no tiene voluntad, ni pensamientos, ni sueños o deseos? ¿Son personas o simples autómatas? ¿Puede el robot explicarle al humano un sentimiento si nunca los ha tenido?
¿Puede un humano extirpar su individualidad y mutilar su personalidad a fin de ser salvo? ¿Qué es lo que quiere salvar si está dispuesto a destruir dentro de sí lo que Jesucristo vino a salvar?

El libro no salva. Repitan las palabras escritas como si fueran conjuros mágicos "si confesares con tu boca... serás salvo". Y quédense tranquilos, si lo que buscan es tranquilidad...  Traigan todos los libros, todos los milagros, todos los sacrificios y todas las plegarias para ofrecer a Dios... yo traigo mi corazón. Si me salvo, me salvaré por confiar día a día en la gracia de Cristo. Si me salvo, que sea por aprender a obedecer a la guía del Espíritu. Si me salvo, que sea por haber dedicado mi tiempo en la tierra a amar.
Y si no me salvo que sea porque Cristo no quiso y no porque me engañé a mi mismo practicando una religión.

La letra mata, pero el Espíritu vivifica. Yo hablo de la vida, de los problemas de la vida real, no de los problemas que la religión mete en la cabeza. Cristo es libre y autónomo, así también los que son como Él. Él se sometió a amar a las personas y le costó su vida: tiempo, pensamiento, trabajo, familia y toda su sangre.
Lo voy a intentar... ser salvo es ser libre y amar sin límites.

11 febrero 2013

Esto es demasiado para mí.

Hoy nos vemos envueltos en una dinámica odiosa en el mundo laboral...
Soportar al jefe, malos compañeros de trabajo, pocas oportunidades laborales, mala remuneración... es el capitalismo!

El Papa no es la excepción. Es demasiado para una persona... siempre se puede renunciar.

 El momento más importante para un personalista (ver filosofía personalista) es la tensión que nos va a quebrar. Sabemos que es demasiado para nosotros... siempre se puede renunciar.

Ojalá podamos ver que el Papa, en un acto de grandeza y salud para las instituciones, da el paso al costado cuando no puede más...

02 diciembre 2012

Nunca se va.

Como vino el amor dicen que se va.
Como vino bebí tu amor.
Y el sabor no se olvida.
Dura toda la vida, y tal vez más...

El amor se quedó a vivir.
Pero yo me fui...
Cuando volví solo estabas vos.
Solo ahí comprendí, el amor.

/El amor no me acecha
No hay un ángel tira flechas/

No importa como sea,
Cada vez que te vea
No importa lo que quieras
Será mejor que creas
Que el amor nunca se irá.

29 octubre 2012

Aleatoriedad



Ocurre espontáneamente, de modo tan imprevisto que es una constante. No esconde segundas intenciones, ni resiste la crítica de un ojo experto: simultáneamente alberga todas las interpretaciones, caja de Pandora de la hermenéutica moderna.

Yo la miro y se escabulle de mi racionalidad. Me salva, me perdona. Sin comprender la persigo, para darle muerte. El sentido es demasiado necesario para tolerar su existencia. La aleatoriedad vuela libre, sin norma más que lo aleatorio. Atenta contra mi poder, contra mi control… y por más que yo le diga “casualidad”, “azar”, “destino”, “Dios” no puedo reducir o tabular sus características a algo inteligible.

Ya no peleo por el sentido. Ya no me impulsa un conocimiento. No me moviliza una ideología. No hay un sueño que conduzca mis pasos, ni utopía que me empuje a seguir. Soy un ser aleatorio, sin caminos trazados, sin motivos prefabricados. La verdad es que no tengo intenciones que no me hayan sido implantadas… la realidad es lo que pueda ser enfatizado, realzado, traducido de un caos saludable. Veo mucho más de lo que comprendo. Y existe mucho más de lo que puedo comprender.

Quien busca sentido, busca cadenas. Y las cadenas nos ayudan a no zozobrar…
Anclarse a lo aleatorio es ser libre. Y ser libre no es placentero, es aleatorio.
Puede ser, como puede no ser. Nunca sabremos si no inventamos: ¡Inventemos! Pero no digamos que es la verdad. Nacer es aleatorio; morir es aleatorio. La vida es aleatoria.

No es el caos sino el orden lo que nos hace estar tan vacíos. La vida nada impone, nada restringe, nada quita… es nuestra absurda idea de orden la que corrompió la libertad. La vida no es injusta, nosotros hablamos de justicia.

Vivir y dejar vivir: esa es la libertad. Pero quién no sabe vivir se pregunta: “¿Qué es la libertad?”. Las personas están atormentadas buscando una mentira a la que aferrar su aleatoriedad…

¿Y la verdad…? La verdad es que ya somos libres. Pero no nos gusta…

18 octubre 2012

La prueba.

La prueba es parte estructural de la gracia... no sólo como un expreso camino para hacernos mejores en la fe, sino como un modo de afirmar nuestra identidad como discípulos del Reino, como discípulos de Jesucristo.

Uno nunca sabe cuándo aprueba, esa es la gracia.

Tener una comprensión "escolar" de una prueba de fe, conduce inevitablemente al error. En la prueba se experimenta una tensión de conductas, de intenciones, de razones por las que decidimos actuar de uno u otro modo: Uno decide creer, pero carece de poder para sostener en el tiempo y en el espacio (o sea en la realidad) las consecuencias de la fe. Tanto los padecimientos como los logros que traiga la decisión de fe, pertenecen a Cristo... nosotros experimentamos, transitamos estas situaciones por que Él nos permite seguirle. Sólo así es posible resucitar con Él: vivir eternamente con Él. Convivir con su Espíritu es morir por fe en su poder.

La prueba es fe en su existencia cotidiana, concreta y constante. Nosotros hacemos audible Su palabra, palpable Su sacrificio, pensable su pensamiento. Pero necesariamente esa voz, ese cuerpo, ese pensamiento está en circunstancias donde me veo humillado, donde soy obediente, donde soy maltratado...como él fue maltratado, sin dejar de obedecer ni en la humillación...

Es el único lugar-momento donde la otra persona puede ver a Cristo en mí. Y donde yo encuentro la gracia para ser salvo.

Pobres, solos, extranjeros. Incómodos, incomprendidos, incompletos. Denigrados, ignorados, olvidados...
Pero salvos por fe en Cristo.